Mucha gente llega al SEO por el lado equivocado: empieza escribiendo artículos, cambiando títulos o pagando por enlaces sin saber si Google puede ver siquiera su web. Es como pintar la fachada de una tienda cuya puerta está cerrada con llave. Antes de tocar nada, toca revisar.
Una auditoría SEO básica no es un informe de ochenta páginas lleno de gráficos. Es una revisión ordenada de los puntos que, si fallan, anulan todo lo demás. Para una web de pyme se puede hacer en una tarde, con herramientas gratuitas, y el resultado es una lista corta de cosas que arreglar por orden de importancia. Esta guía te da ese checklist.
Qué necesitas antes de empezar
Cuatro herramientas gratuitas cubren casi toda la auditoría:
- Google Search Console. Es la fuente oficial: te dice qué páginas tiene Google indexadas, cuáles no y por qué. Si no la tienes dada de alta, ese es el primer paso (la verificación se hace con un registro DNS o un archivo en tu web).
- PageSpeed Insights (pagespeed.web.dev). Mide velocidad y Core Web Vitals con datos de usuarios reales cuando los hay.
- Screaming Frog SEO Spider. Un programa de escritorio que rastrea tu web como lo haría Google. La versión gratuita llega hasta 500 URLs, más que suficiente para la mayoría de webs pequeñas.
- La propia búsqueda de Google. Escribir
site:tudominio.commuestra una aproximación de las páginas que Google tiene de tu sitio.
Abre también una hoja de cálculo con tres columnas: problema, página afectada y prioridad (alta, media, baja). Todo lo que encuentres va ahí. Una auditoría que no termina en una lista de acciones no sirve de nada.
Bloque 1: indexación y rastreo (lo primero, siempre)
Si Google no indexa una página, esa página no existe para quien busca. Es el fallo más grave y, curiosamente, uno de los más frecuentes en webs recién rediseñadas.
Qué revisar:
- Informe de indexación de páginas en Search Console. Te muestra cuántas páginas están indexadas y cuántas no, con el motivo. No te asustes por ver páginas “no indexadas”: muchas son normales (páginas de filtros, versiones con parámetros, URLs redirigidas). Lo que importa es que tus páginas importantes —inicio, servicios, productos principales, artículos— estén en la lista de indexadas.
- El archivo robots.txt. Ábrelo en
tudominio.com/robots.txt. Si ves una líneaDisallow: /debajo deUser-agent: *, estás bloqueando el rastreo de toda la web. Pasa más de lo que parece: muchas webs se desarrollan con ese bloqueo puesto y nadie lo quita al publicar. - Etiquetas noindex. WordPress tiene una casilla en Ajustes → Lectura que pide a los buscadores no indexar el sitio. Si está marcada, quítala. Screaming Frog te lista todas las páginas con noindex en la pestaña “Directives”.
- Sitemap. Comprueba que existe (normalmente en
/sitemap.xmlo/sitemap-index.xml), que solo incluye páginas que quieres indexadas y que está enviado en Search Console. - La búsqueda site:. Escribe
site:tudominio.comen Google. Si aparecen páginas que no deberían (de pruebas, de un tema antiguo, de la tienda que cerraste), apúntalas. Si faltan páginas importantes, también.
Prioridad: cualquier fallo aquí es prioridad alta.
Bloque 2: velocidad y experiencia en móvil
Google usa principalmente la versión móvil de tu web para indexarla y posicionarla. Una web lenta en el móvil pierde visitas antes de que nadie lea nada.
Pasa por PageSpeed Insights la página de inicio y las dos o tres páginas que más tráfico o ventas te traen. Mira primero la sección de datos de campo (experiencia de usuarios reales), si tu web tiene tráfico suficiente para mostrarlos; el análisis de laboratorio es útil para diagnosticar, pero los datos de campo son los que pesan. Las tres métricas son LCP (carga del elemento principal), INP (respuesta al interactuar) y CLS (estabilidad visual). Las explicamos con detalle en Core Web Vitals sin ser programador.
Los culpables más habituales en webs pequeñas, de más a menos frecuente:
- Imágenes enormes subidas tal cual salen del móvil o de la cámara.
- Demasiados plugins o scripts de terceros (chats, píxeles, sliders).
- Un hosting compartido saturado. Si sospechas de él, lo tratamos en cómo elegir hosting.
Además, abre tu web en tu propio móvil y úsala como un cliente: ¿se lee sin hacer zoom?, ¿los botones se pueden pulsar sin acertar a otro?, ¿algún banner tapa el contenido? Ninguna herramienta sustituye esa prueba de cinco minutos.
Prioridad: alta si las métricas de campo salen en rojo; media si están en amarillo.
Bloque 3: enlaces rotos y redirecciones
Un enlace roto (error 404) es una puerta que no lleva a ninguna parte. Para el usuario es frustrante; para Google, una pista de que la web está descuidada y una pérdida del valor que ese enlace transmitía.
Rastrea la web con Screaming Frog: pega tu dominio, pulsa “Start” y, al terminar, filtra en la pestaña “Response Codes”:
- Client Error (4xx): enlaces a páginas que no existen. Arréglalos corrigiendo el enlace o creando una redirección 301 a la página equivalente más cercana.
- Redirection (3xx): no son errores, pero si un enlace interno pasa por una redirección, es mejor apuntarlo directamente a la URL final. Busca sobre todo cadenas (A redirige a B, que redirige a C): ralentizan y diluyen.
- Server Error (5xx): fallos del servidor. Si aparecen, habla con tu hosting.
Search Console también lista los 404 que Google ha encontrado, incluidos los que vienen de enlaces externos. Si una web te enlaza a una URL que ya no existe, una redirección recupera esa visita.
Prioridad: alta para enlaces rotos en el menú o en páginas clave; media para el resto.
Bloque 4: metadatos
Los metadatos son lo que Google lee para entender cada página y, a menudo, lo que muestra en los resultados. Screaming Frog los saca todos en sus pestañas “Page Titles”, “Meta Description” y “H1”. Busca estos problemas:
- Títulos ausentes, duplicados o genéricos. Si cinco páginas se llaman “Inicio | Mi empresa”, Google no sabe cuál mostrar para qué. Cada página necesita un título único que diga de qué trata. Como orientación, alrededor de 50–60 caracteres para que no se corte en los resultados.
- Meta descriptions vacías o repetidas. No influyen directamente en el posicionamiento, pero sí en que la gente haga clic. Google puede reescribirlas, aunque una buena descripción aumenta las probabilidades de que use la tuya. Unos 140–160 caracteres.
- Páginas sin H1 o con varios H1. Un encabezado principal claro por página es lo más sencillo de mantener.
- Imágenes sin texto alternativo. Ayuda a Google a entenderlas y es imprescindible para la accesibilidad, como explicamos en cómo hacer una web accesible.
Si quieres que los títulos apunten a lo que de verdad busca tu cliente, apóyate en keyword research para principiantes antes de reescribirlos.
Prioridad: media, salvo títulos duplicados en páginas importantes (alta).
Bloque 5: contenido duplicado y páginas débiles
El contenido duplicado rara vez es una “penalización”, pero sí confunde a Google sobre qué versión mostrar y reparte la fuerza entre varias URLs. Revisa:
- Versiones de dominio. Escribe tu web con y sin
www, y conhttp://yhttps://. Las cuatro variantes deben acabar en una sola mediante redirección 301. Si alguna carga por separado, tienes cuatro copias de tu web. - Etiqueta canonical. Indica cuál es la versión principal de una página. Screaming Frog la muestra en la pestaña “Canonicals”. Comprueba que las páginas importantes apuntan a sí mismas y no a otra URL por error.
- Páginas casi vacías o muy parecidas. Etiquetas de blog con un solo artículo, páginas de servicio que solo cambian el nombre de la ciudad, fichas de producto con la descripción del fabricante copiada. Valora unirlas, ampliarlas o marcarlas como noindex.
- Copias de tu texto en otras webs. Pega una frase distintiva de tu página entre comillas en Google. Si aparece en otros sitios, al menos ya lo sabes.
Prioridad: alta para las versiones de dominio sin unificar; media o baja para el resto.
Cómo convertir la auditoría en un plan
Al terminar tendrás una hoja con entre diez y cuarenta problemas. No intentes arreglarlo todo a la vez. Ordena por prioridad y, dentro de cada nivel, empieza por lo que afecta a las páginas que más venden o más tráfico reciben.
Un orden de trabajo que funciona para la mayoría de webs pequeñas:
- Todo lo que impide indexar (robots.txt, noindex, versiones de dominio).
- Enlaces rotos en menú, inicio y páginas de servicio.
- Velocidad de las tres páginas principales.
- Títulos duplicados o ausentes en páginas clave.
- El resto, en tandas semanales.
Después de corregir, pide en Search Console que vuelva a revisar las URLs importantes con la herramienta de inspección y espera. Los cambios no se reflejan al día siguiente: Google tarda días o semanas en volver a rastrear, y el efecto en posiciones, si lo hay, se mide en meses.
Lo que una auditoría básica no cubre
Esta revisión detecta los obstáculos técnicos, que es por donde hay que empezar. No te dice si tu contenido responde a lo que busca tu cliente, si tu competencia tiene más autoridad ni qué temas te faltan por cubrir. Eso es estrategia, y llega después. Tampoco sustituye a una auditoría técnica profunda en webs grandes, con miles de URLs, tiendas con filtros o migraciones complejas.
Para entender cómo encaja todo, la guía de qué es el SEO y cómo funciona da el mapa completo.
Qué hacer ahora
Da de alta Search Console si aún no lo has hecho, abre la hoja de tres columnas y recorre los cinco bloques en orden. En una tarde sabrás si tu web tiene la puerta abierta o cerrada, y tendrás una lista concreta de qué arreglar primero, sin pagar por un informe que probablemente diría lo mismo con más gráficos.
Si prefieres que alguien haga la auditoría, priorice los arreglos y después trabaje el contenido para las búsquedas que de verdad te traen clientes, es parte de lo que hacemos en contenido y SEO para pequeños negocios.